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Tetraclinis articulata (Vahl) Mast.

Árbol de tamaño medio (3-10 metros), que en ocasiones puede alcanzar los 15 metros de altura, de copa ovada y algo irregular, con el tronco recto y las ramas delgadas y de aspecto articulado. Sus hojas están dispuestas en verticilos de cuatro, son decurrentes y escuamiformes. El fruto es un [...]

  Flora y vegetación de la Región de Murcia

     
La Región de Murcia se encuentra de lleno en el ámbito territorial de la Cuenca mediterránea, un punto caliente de a fitodiversidad mundial. En ésta región del planeta se presentan cerca de 25.000 especies de plantas vasculares, valor que representa algo menos del 10% de la fitodiversidad mundial. En este marco se


Margarita de mar (Astericus maritimus)
pueden reconocer algunos núcleos de diversidad específica; los más relevantes se encuentran en el Mediterráneo occidental: el complejo del Atlas y Rif, Pirineos y los sistemas béticos.
Con respecto a la España peninsular y balear, se reconocen aproximadamente 8.000 especies de plantas vasculares. A esta escala se siguen manteniendo como principales centros de diversidad específica los Pirineos y los sistemas béticos, aunque ahora aparecen otras zonas de diversidad media como la cordillera Cantábrica y sureste árido ibérico. La provincia con mayor diversidad específica es la de Granada con 3.500 especies de flora, en un territorio con una superficie un 10% mayor que el murciano. La Región de Murcia presenta una flora vascular compuesta por casi 1.950 especies, incluyendo especies silvestres, naturalizadas, asilvestradas y adventicias. Para comparar la diversidad específica entre territorios, se suele emplear un índice especies/área, que suele denominarse riqueza areal. La Cuenca Mediterránea presenta una riqueza areal de 1,1 especies por cada 100 kilómetros cuadrados, la Península Ibérica 1,6 y la Región de Murcia 17,7, aunque la interpretación de esta

Palmito (Chamaerops humilis)
comparación debe limitarse por el efecto de la escala, queda de manifiesto que el territorio murciano supone una discontinuidad positiva para la biodiversidad.
Las causas de esta elevada diversidad tienen un factor físico por la existencia de un rango altitudinal de algo más de 2.000 m en el que aparecen zonas prácticamente sin heladas y otras donde éstas son muy frecuentes; un rango de unos 400 mm de precipitación anual y una compleja orografía que condicionan los diferentes microclimas existentes.
Además, existe una gran diversidad de materiales litológicos que originan por diferentes factores la rica tipología edáfica murciana; y por último, un factor estocástico e histórico.
Dentro de la Región de Murcia destaca por su elevado componente florístico Sierra Espuña. Dentro de los límites del Parque Regional se han indicado casi 1000 especies de plantas vasculares, algo más de la mitad de la diversidad específica de la Región de Murcia, de entre éstas destaca la fumana de Desfontaines (Fumana fontanesii).
 
 
// Análisis taxonómico

El total de especies de la flora murciana se agrupa en 716 géneros y 133 familias. El grupo de los helechos (Pteridófitos) presenta un peso cuantitativo mínimo, 23 especies, sin embargo su contribución cualitativa importante, al representar a un grupo de plantas primitivo.
Prácticamente el 99% de las especies corresponden a las denominadas plantas con semillas (Espermatófitos). De entre éstas,

Astragalus nitidiflorus
las coníferas (Gimnospermas) están escasamente diversificadas en nuestro territorio (tan sólo encontramos 17 especies), sin embargo, su relevancia ecológica y paisajística es crucial, ya que tan sólo dos géneros, Pinus y Juniperus, conforman la mayor parte de las formaciones forestales de la Región de Murcia.
 
Las plantas con flores (Angiospermas) engloban la práctica totalidad de la flora vascular murciana, con algo más de 1.900 especies. Algo más del 50% de la flora se reúne en tan solo 8 familias, siendo las más diversificadas las compuestas, gramíneas y leguminosas (11,5%, 9,2% y 8,8% del total, respectivamente). Los géneros con más especies son Silene (collejas) con 29 especies y Teucrium (zamarrillas) con 28.
 
 
// Componente biogeográfico


Araar (Tetraclinis articulata)

El modelo de distribución generalizado de las especies de la flora murciana es típicamente mediterráneo, como el de la coscoja (Quercus coccifera). Aunque las especies que la diferencian de otros territorios son aquellas con un rango geográfico menor, el denominado, aunque de manera no rigurosa, componente endémico.
Del total de especies que componen la flora murciana, 5 especies son estrictamente exclusivas de la Región de Murcia: Astragalus nitidiflorus, Limonium album, Limonium carthaginense, Teucrium terciae y Teucrium carthaginense; este número quedaría considerablemente ampliado si analizamos la flora en el rango subespecífico. Como las plantas no entienden de límites administrativos, el análisis de la endemoflora de un territorio dado se lleva a cabo considerando límites biogeográficos.

Riqueza específica de las familias
de la flora de Murcia
El principal componente de la endemoflora murciana corresponde a elementos de distribución ibérica (19%) como la cañaheja aragonesa (Ferula loscosii) y a elementos iberoafricanos (12,7%), algunos de ellos presentan en Murcia la única población  ibérica, como la manzanilla de Escombreras (Anthemis chrysantha) o el araar (Tetraclinis articulata). De entre los endemismos ibéricos, los más singulares en la Región de Murcia son los elementos murciano-almerienses, que se presentan fundamentalmente en la mitad sur, como la varica de San José (Narcissus tortifolius); también son muy importantes los elementos béticos, que se distribuyen por el noroeste murciano, como los zapaticos de la virgen (Sarcocapnos baetica subsp. baetica). Otros elementos biogeográficos tienen un menor peso cuantitativo, pero enriquecen la diversidad de la flora murciana como, por ejemplo, los elementos irano-turánicos como el salado (Halocnemum strobilaceum), que caracteriza algunos de nuestros saladares.


// El paisaje vegetal


En el paisaje vegetal de la Región de Murcia, además de los factores anteriormente indicados, es el hombre, responsable de la fragmentación y atomización de los paisajes primigenios y de la creación de otros muchos hoy plenamente aceptados como "naturales" un actor clave para interpretar lo que ahora podemos observar.

// Sierras costeras y prelitorales

Los sectores montañosos costeros de esta parte de la Región de Murcia constituyen una de las representaciones más genuinas del matorral mediterráneo de origen iberoafricano de toda Europa.

Manzanilla de Escombreras
(Anthemis chrysanta)


La vegetación en las sierras costeras, aun presentando un origen común es diversa, y responde al gradiente de aridez existente entre las porciones más occidentales y áridas de Águilas-Mazarrón (200 mm anuales de precipitación media) y las más orientales y algo lluviosas de Cartagena (300 mm) y Cabo de Palos (350 mm de precipitación). De hecho, en las cercanías de este cabo, aún se encuentran pequeños rodales de vegetación de gran valor como algunas manchas de encina (Quercus rotundifolia) o brezo blanco (Erica arborea) conviviendo con matorrales tan singulares como los dominados por la aliaga (Calicotome intermedia), mientras que los pinares de pino carrasco (Pinus halepensis) son frecuentes en estas zonas, ocupando preferentemente las umbrías y vaguadas de las sierras.

Estos restos de carrascales se pueden considerar como reliquias de interés paleobotánico con un interés incalculable. Aparecen algunas manchas importantes en la Sierra de Carrascoy, y ejemplares dispersos, aunque algunos de gran porte, desde Cartagena hasta Tallante y Cabezo de la Fuente. Aparece acompañado de palmitos (Chamaerops humilis), lianas (Rubia peregrina, Clematis flammula, Smilax aspera, Lonicera implexa), adelfillas (Bupleurum gibraltaricum), etc.



Sierra de Mojantes
En estas porciones más lluviosas, con unas temperaturas superiores a los 17º C de media anual, lo que corresponde al piso termomediterráneo, con ombroclima semiárido (mitigado por la presencia de criptoprecipitaciones), el paisaje se caracteriza por la presencia de un matorral esclerófilo con palmitos, lentiscos (Pistacia lentiscus), acebuches (Olea europaea var. sylvestris), bayón (Osyris lanceolata), escobones (Ephedra fragilis), espinos negros (Rhamnus lycioides, R. oleoides), algarrobos (Ceratonia siliqua), etc. Este palmitar-espinar se conserva de forma magnífica en la lsla Mayor del Mar Menor. Por degradación resultado de la acción antrópica o por la presencia de factores ecológicos menos favorables (suelos poco evolucionados), se instalan espartizales. En las propias matas del esparto (Stipa tenacissima) abundan otras gramíneas como lastón (Brachypodium retusum), Dactylis hispanica, Avenula murcica, etc., y geófitos como el ajo negro (Allium melananthum), y en entre las matas aparecen tomillares (Thymus sp. pl., Helianthemum sp. pl., Teucrium sp. pl., etc.) Estos espartizales en zonas ligeramente halófilas o con procesos de hidromorfia temporal son desplazados por albardinales donde son frecuentes el lastón, el albardín (Lygeum spartum), escobilla (Salsola genistoides), etc.

Isla del Barón

Los cornicales de Periploca angustifolia se presentan por toda la costa, habitando sustratos de distinta naturaleza, siempre y cuando estén orientados al mediodía y los suelos sean incipientes. Se caracterizan por formar matorrales claros, a veces dispersos, de cornical, bayón, lentisco y acebuche. En localidades de la sierra de Cartagena aparecen especies tan singulares como el araar o sabina mora (Tetraclinis articulata), formando pequeños bosquetes, únicos en todo el continente europeo. Las poblaciones más importantes de cornical son las del Cabezo Gordo, Isla del Ciervo y, especialmente, las presentes a partir de Peña del Águila hacia los sectores más occidentales y áridos de la Muela, Tiñoso, Moreras y Cabo Cope-Calnegre.

Los artales (Maytenus senegalensis subsp. europaeus) se distribuyen también por esta parte de las sierras costeras, pero son más exigentes en cuanto a sus requerimientos ecológicos. Aparecen en zonas sin heladas, con precipitaciones del orden de los 350-400 mm anuales, aunque las criptoprecipitaciones juegan un papel importante y no del todo conocido. Suele convivir formando mosaicos con los

Carrascales adheseados. Revolcadores
cornicales, ocupando aquellas zonas de mayor profundidad y humedad edáfica (terras rosa y suelos rojos). Esta comunidad está constituida por un matorral espinoso, más o menos denso, dominado por artos acompañado por lentiscos, espinos negros, palmitos, etc. Por degradación es sustituido por retamares espinosos de aliaga. Los mejores ejemplos se pueden localizar en la Peña del Águila, San Ginés de la Jara y en la Sierra de la Fausilla.

// Espacios de alta y media montaña

Los espacios interiores de montaña constituyen la principal reserva de ecosistemas forestales, que en la Región de Murcia suelen aparecer como matorrales de diverso porte y cobertura y, más raramente, como bosques en el sentido clásico del término. En los matorrales mejor conservados dominan especies como la coscoja, el lentisco, espinos negros, enebros (Juniperus oxycedrus subsp. oxycedrus) y otros vegetales denominados nobles, cuya alteración da lugar a formaciones de menos porte, más abierta, como jarales (Cistus sp. pl.), romerales (Rosmarinus officinalis, Cistus clusii), tomillares y espartales, en función de los diferentes condicionantes ambientales de la zona. Entre los bosques propiamente dichos predomina el pinar de pino carrasco favorecido por la acción del hombre, en cuyo sotobosque suelen aparecer diferentes especies de matorral.

Sierra del Cantón


El noroeste de la Región de Murcia es la comarca con mayores extensiones forestadas y, dentro de ésta la que conserva las representaciones más importantes de los bosques originales de este territorio. Por su singularidad destacan los sabinares de sabina albar (Juniperus thurifera), cuya mayor extensión y representación se localiza en la cercanías de la población a la que da nombre, El Sabinar, donde se presenta una raza muy particular por la presencia de pino salgareño (Pinus nigra subsp. clusiana). Hoy se presenta como una formación adehesada, pero antiguamente formó el bosque típico de las parameras calizas de marcada continentalidad sobre los que se asienta. De igual interés son las superficies todavía relativamente extensas, de nuestros carrascales, que se localizan en las sierras del noroeste: Sierra de Mojantes, Cuerda de la Gitana, Revolcadores y Sierra de Villafuerte, Sierras de la Muela-Cerezo, Gavilán y los Álamos y Sierras de Burete, Lavia y Cambrón. También aparece en algunas sierras y cabezos del oeste de la región, como el Cabezo de la Jara, Sierras del Gigante, Pericay, Almirez, Sierra de la Zarza y en las partes menos alteradas, que suelen coincidir con las zonas más altas, de

Sierra de Moratalla
otros macizos montañosos como Sierra Espuña, Sierra de la Pila, Quibas, Sierra del Carche y Salinas. Formando parte del sotobosque suelen aparecer madroños (Arbutus unedo), esparragueras (Asparagus acutifolius) espantalobos (Colutea hispanica), aladiernos (Rhamnus alaternus), durillos (Viburnum tinus), etc.

Otro aspecto destacable es la presencia de bosques autóctonos de pino salgareño en las zonas altas de Revolcadores, que se enrarecen se abren y dominan el paisaje con matorrales almohadillados de enebro rastrero (Juniperus communis subsp. hemisphaerica). Como peculiaridades botánicas de las sierras del noroeste cabe citar la presencia de reliquias de bosque semicaducifolio, quejigares de Quercus faginea y aceredas de acer de granada (Acer granatense), presente en las sierras de La Muela y Villafuerte, Mojantes, Revolcadores, El Gavilán. En zonas más bajas solo se presentan quejigares como los barrancos del Carrascalejo, al pie del macizo de Burete, Lavia, Ponce y Cambrón o Espuña donde se presentan aceredas de acer de Montpellier (Acer monspessulanum). Otras rarezas botánicas del noroeste se encuentran recluidas en enclaves rupestres como los peñascos de Benizar y roquedos de Hondares, donde aparece una valiosa representación de especies rupícolas.



Estepa salina. Lo Poyo
Por su singularidad merecen destacarse los jarales (Cistus laurifolius y C. populifolius) de Peña y Apartada, en Sierra Espuña; el carrascal del Valle de Guarrafría, en el Carche, donde también aparecen ruscos (Ruscus aculeatus), terebintos (Pistacia terebinthus), espantalobos y madreselvas; la vegetación rupícola de la Sierra del Cantón, donde se localizan rarezas como Caralluma munbyana o Sideritis glauca. En las cumbres de Mojantes se refugian rarezas botánicas como Viola cazorlensis.

// Los paisajes áridos y las estepas salinas

Posiblemente, los ecosistemas que mejor definen la singularidad ecológica del sureste ibérico en el marco del continente europeo sean aquellos de condiciones físicas más extremas, donde se conjugan aridez y

Escobilla (Salsola
genistoides
)
erosionabilidad. Son territorios con una cubierta vegetal escasa y un sustrato detrítico deleznable, con una red de drenaje muy potente y una dinámica morfoestructural intensa.

Estos territorios se disponen por toda la región, en la cuencas neógenas de Mula, Quípar, Ajauque y en muchas otras localidades murcianas, aunque los de Gebas y Chícamo resaltan por su grado de conservación, interés científico y valor estético.

Su vegetación está dominada por matorrales graminoides de albardín o esparto, en función de los procesos de hidromorfía y la salinidad existente en la zona. Otras especies endémicas de Murcia y Almería como la escobilla (Salsola genistoides) y la boja negra (Artemisia barrelieri), o de distribución ibérica como Anabasis hispanica, contribuyen a organizar el tapiz vegetal de estos ambientes únicos.


Cambrón (Lycium intricatum)

Los materiales margosos son ricos en sales sódicas y yesos. Esto influye en la organización de sistemas salinos asociados a la red de drenaje y en la aparición de una flora adaptada expresamente a este tipo de sustratos. Las comunidades gipsícolas están bien caracterizadas por la presencia de especies exclusivas como zamarrillas (Teucrium balthazaris, T. libanitis), jarillas (Helianthemum squamatum) y otras (Herniaria fruticosa, Santolina viscosa, etc.).

Finalmente, en las ramblas, verdaderos cauces de funcionamiento intermitente, se instalan formaciones vegetales freatófilas subsalinas o tolerantes a la salinidad, entre las que podemos destacar los adelfares (Nerium oleander), tarayales (Tamarix africana, T. boveana, T. canariensis) y carrizales (Phragmites australis).

Adaptado de:

 
López Hernández, J.J. (1999). El paisaje vegetal en la Región de Murcia. Foresta 7: 46-49