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Nombre científico
Anthyllis cytisoides L.
Nombre común
Albaida, mata blanca
Familia
Leguminosae
Descripción
La albaida es una mata leñosa que normalmente mide de 30 a 90 cm de altura, aunque en ocasiones puede llegar a los 150 cm. Sus ramas son erectas, cubiertas totalmente por abundantes pelos blanquecinos o grisáceos, muy finos y apretados. Las hojas basales son simples y con pecíolo corto, linear-lanceoladas; mientras que las superiores son trifoliadas, insertas sin pecíolo sobre el tallo, de forma lanceolado-elíptica. Forma inflorescencias en espigas (con las flores agrupadas en número de 1 a 3), largas e ininterrumpidas. Las flores son papilionadas, con el cáliz pubescente. La corola es amarilla, con la quilla curvada y el estandarte más largo que las alas (4) (9). El fruto es una legumbre ovoide, indehiscente, monosperma, pequeña y con manchas rojas longitudinales. La semilla es de color amarillo a verdoso, de forma arriñonada (1) (6).
Ecología
Crece en laderas de las áreas termo y mesomediterráneas, prefiriendo zonas secas y semiáridas de nuestro territorio. Se desarrolla sobre cualquier tipo de sustrato, preferentemente en margas y esquistos. En el sureste de España aparece frecuentemente sobre filitas. Aparece en altitudes de hasta 800 m. Conforme aumentan las condiciones de aridez, la albaida va situándose en zonas más favorables; es por esto que en las partes más duras en cuanto a sequía del sureste español se presenta normalmente en umbrías. Suele formar estructuras vegetales estables, formando parte de comunidades de tipo esclerófilo o xerófilo, dependiendo de su localización. Junto con el romero y el esparto constituye una buena defensa del suelo contra la erosión. Además, gracias a su capacidad para acumular materia orgánica, ayuda a aumentar el contenido de la misma en el suelo dónde se encuentre. Es también capaz tanto de germinar como de rebrotar después de los incendios (2) (6).
Distribución
Habita en la Región Mediterránea occidental. En la Península Ibérica se extiende por todo el sureste, concentrándose sobre todo en las provincias mediterráneas, desde Cataluña hasta Andalucía. También podemos encontrar ejemplares de Anthyllis cytisoides, a veces en gran número, en las Islas Baleares (4) (9).
Floración y fructificación
Anthyllis cytisoides florece normalmente de abril a mayo, pero puede florecer de manera ocasional después de periodos favorables: si esto sucede, lo hace de manera poco intensa y no se tiene la certeza de que en esa floración la especie llega a producir semillas viables. La polinización es entomófila, sobre todo llevada a cabo por abejas y abejorros, desarrollándose sólo una semilla en cada ovario. La maduración de los frutos se da entre abril y agosto, momento en el que se debe proceder a su recolección, la cual ha de hacerse manualmente, a modo de ordeño. Este estado de madurez se manifiesta cuando los frutos empiezan a adquirir una tonalidad rojiza (2) (6).
Usos
Es una planta atractiva para jardinería, tanto por su follaje como por sus flores, ideal para crear manchas de color arbustivas que florecerán en primavera bien como especie única o combinada con otras especies como Limonium insigne, Phlomis purpurea, Crithmum maritimum , etc. También es interesante para isletas, rotondas y medianas por el color amarillo de su floración que contribuye a reducir los despistes de los conductores. Igualmente, se puede utilizar como acompañamiento de palmeras y en paseos como estrato bajo de especies arbóreas de copa amplia o intercalado entre los árboles en paseos y avenidas. Es una planta melífera: en el sureste árido, sobre todo en Almería, se obtienen a partir de ella, mieles monoflorales, de consistencia ligera, considerada de primera calidad después de la de azahar y romero. En medicina popular se usa como estomacal, antiasmático y anticatarral (4) (6). Pero el fin más importante que tiene la albaida, es su utilización para la revegetación de zonas degradadas, ya que tiene un alto valor protector, especialmente sobre filitas. Puede hacerse a través de siembra, plantación o hidrosiembra. En el caso de que se siembre, las dosis recomendadas son de 4 a 9 g/m2. Para la hidrosiembra se utilizan dosis aproximadas de 15-35 g/m2 (6).
Multiplicación
La reproducción de la albaida se realiza por semilla. La dificultad de la misma radica en el proceso de separación del fruto y la semilla, ya que los frutos presentan indehiscencia. Es conveniente el empleo de tratamientos pregerminativos, tales como la aplicación de ácido sulfúrico, para eliminar la vaina. Este tratamiento, según algunos autores, debe hacerse con ácido concentrado comercial durante un tiempo aproximado de una hora, lavando los frutos en abundancia inmediatamente después, obteniendo así tasas de germinación del 80% (7) (5) (6). Otros sin embargo proponen alternar este proceso abrasivo en dos sesiones de 10 minutos, en cuyo intermedio deben lavarse los frutos y dejarlos embeber en agua durante unas 3 horas. Una vez escarificadas las semillas, las condiciones de temperatura que favorecen en mayor medida al proceso germinativo están en un rango de 10 a 30ºC (2). Así mismo, y según otros autores, se puede realizar también una escarificación mecánica (germinación del 60%) y la eliminación de la cubierta externa (que da los mejores resultados, con un 80% de germinación) (3). Es también importante conocer las condiciones que requiere la conservación de las semillas. Para ello la humedad de la semilla no debe superar el 8% y su almacenamiento debe darse en condiciones herméticas, a una temperatura de 4/5ºC. Así, pueden prolongar su viabilidad hasta unos 3 años (2). La semilla se ofrece como fruto seco (semilla comercial), obteniéndose de un gramo de 300 a 400 semillas (8) (6).
Manejo en vivero
En vivero, la planta se obtendrá de semilla. Para su cultivo se recomiendan recipientes de más de 15 cm de profundidad, utilizando mezcla de sustrato con tierra procedente del hábitat natural de la especie (albaidar). En cada envase o alveolo se sembrarán de 4 a 6 semillas. Para la implantación de la albaida en el campo se emplean tanto la siembra como la plantación. En el caso de utilizar planta con cepellón, convendría utilizar tubos protectores o cualquier otro sistema que proteja a las plantas de la fauna silvestre. Para consolidar la implantación, después de la siembra o plantación se acotará el terreno al ganado durante al menos 5 años (6).
Observaciones
La albaida pierde sus hojas en los periodos de sequía intensa, para rebrotar en cuanto las condiciones de humedad edáfica lo permiten. Es una especie de gran interés forrajero. En las zonas más cálidas y áridas esta especie puede ser sustituida por Anthyllis terniflora.


Bibliografía
Costa Pérez, J.C., Sánchez Lancha, A. (2001). Manual para la identificación y reproducción de semillas de especies vegetales autóctonas de Andalucía (Tomos I y II). Junta de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente.
García-Fayos, P., Gulias, J., Martínez, J., Marzo, A., Melero, J.P., Traveset, A., Veintimilla, P., Verdú, M., Cerdán, V., Gasque, M., Medrano, H. (2001). Bases ecológicas para la recolección, almacenamiento y germinación de semillas de especies de uso forestal de la Comunidad Valenciana. Banc de LLabors Forestals (Consellerìa de Medio Ambient de la Generalitat Valenciana).
Ibañez, A., Passera, C. (1977). Factors affecting the germination of albaida (Anthyllis cytisoides L.), a forage legume of the Mediterranean coast. Journal of Arid Environment, 35: 225-231.
López, G. (2004). Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares. 2ª edición. Ed. Mundiprensa, Madrid.
Puignare, F., Gutiérrez, L., Armas, C., Puigdefábregas, J. (1997). Factores que influyen en la germinación de semillas de especies arbustivas de ambientes semiáridos. V Jornadas Asociación Española de Ecología Terrestre: 224.
Ruiz de la Torre, J., Carreras, C., García Viñas, I., Orti, M. (1996). Manual de la Flora para la restauración de áreas críticas y diversificación en masas forestales. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía (Ed.)
Ruiz de la Torre, J., Carreras, C., García Viñas, I., Orti, M. (1996). Manual de la flora para la restauración de áreas críticas y diversificación en masas forestales. Junta de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente.
Semillas Silvestres S.L. (2007). Catálogo de Semillas Autóctonas Ibéricas. Edita: Semillas Silvestres S.L. Córdoba. España. 48 pp.
Valdés, B., Talavera, S., Fernández-Galiano, E. (1987). Flora Vascular de Andalucía Occidental. Tomos I, II y III. Ed. Ketres, Barcelona. España.