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Nombre científico
Myrtus communis L.
Nombre común
Mirto, arrayán, murta, murtonera, myrta, mata gallinas
Familia
Myrtaceae
Descripción
Arbusto aromático, que alcanza normalmente los 2 metros de altura y puede llegar a los 4 metros si crece silvestre. Sus tallos tienen un débil color pardo. Son rectos y algo pubescentes, de 0,6-1,3(-5) m de longitud y muy ramificados. De cada nudo nace un par de hojas enfrentadas, normalmente dispuestas en verticilos de 3, lustrosas, con peciolo corto y de forma ovado-lanceolada. Son glabras y de color verde oscuro en su haz y pelosas en los nervios del envés con un verde más claro; el tamaño del limbo varía de los (10-) 20-45 x (4-) 10-20 mm. Flores solitarias, de unos 3 cm de diámetro. Posee 5 pétalos, de color blanco, y 5 sépalos libres, de menor tamaño que los pétalos. El ovario está situado bajo la flor y soldado al receptáculo. El fruto es una pequeña baya globosa, coronada por el cáliz persistente, de un color negro-azulado. Las semillas, de unos 2,5-3,5 mm de tamaño, son reniformes y tienen un color amarillento (7) (14) (11).
Ecología
El mirto crece en el monte bajo y el estrato arbustivo de pinares, encinares y alcornocales, así como en coscojares, lentiscares y otros matorrales pertenecientes a la serie de degradación de las comunidades mencionadas anteriormente. Puede crecer en las riberas de los ríos, desde el nivel del mar hasta los 1.000 m de altitud aproximadamente. Gusta de climas suaves, sin sequías acusadas, buscando la humedad edáfica (14). Se presenta en zonas de clima termomediterráneo, con un ombroclima subhúmedo. Respecto a la edafología, está catalogada como especie silicícola, aunque se presenta en gran cantidad de suelos (11). El mirto rebrota vigorosamente de cepa tras el fuego o tala, pero sus semillas no soportan las altas temperaturas de los incendios (6).
Distribución
Se extiende por el sur de Europa, sobre todo en las costas de la Región Mediterránea, norte de África y por el centro y suroeste asiático, estando presente también en la Región Macaronésica exceptuando Cabo Verde. En la Península Ibérica podemos encontrar esta especie en el suroeste y de manera más abundante en el litoral mediterráneo y en las Islas Baleares; también está presente en en Noroeste de Portugal y en Galicia (7) (14) (11).
Floración y fructificación
Normalmente florece entre junio y agosto, pero en ocasiones puede hacerlo incluso en octubre. El mirto es una especie entomófila, de flores hermafroditas. La maduración de sus frutos tiene lugar en otoño, siendo entonces cuando adquieren ese característico color azulado (6), aunque existe un dimorfismo en el color de los frutos, y algunos ejemplares producen frutos de color blanquecino (13). Tanto la floración como la fructificación están sujetas a una variación individual e interanual, lo que provoca oscilaciones en la recolección de los frutos (13) (2). Ésta suele realizarse a partir de diciembre, de forma manual. Cada fruto contiene de 2 a 20 semillas, variando según la población (6).
Usos
El mirto es susceptible de ser utilizado para la fabricación de muebles y utensilios de madera, así como en ebanistería, ya que tiene una madera dura y compacta. También se utiliza para el curtido de pieles, ya que sus tallos y hojas son ricos en taninos. Pero el uso fundamental del mirto es ornamental, ya que se trata de una especie utilizada en jardinería desde muy antiguo, apreciada por la vistosidad de su follaje y su olor. Lo más frecuente es su uso como seto o topiaria, debido a su buena respuesta a la poda (7). La variabilidad de porte que se obtiene, a veces, en un mismo lote de siembra, puede ser un inconveniente a la hora de formar setos perfectamente alineados y recortados, por lo que la multiplicación vegetativa es una técnica muy frecuente en los viveros para la obtención de planta uniforme. También se utiliza como verde de complemento (con podas discriminadas en la naturaleza).
Multiplicación
Las semillas de Myrtus communis no presentan letargo, por lo que, si se elimina previamente la pulpa del fruto, no tienen problema alguno a la hora de germinar (3)(13) (1). Se puede realizar la siembra desde otoño hasta primavera, bajo un rango de temperatura de 20-30ºC (8), pudiendo acelerarla sumergiendo las semillas en agua durante 12-24 horas (3). Así, pueden obtenerse las primeras germinaciones en el primer mes, completándose ésta antes de los 3 meses (13) (1). Pueden aplicarse tratamientos pregerminativos, a pesar de la buena germinación que presenta esta especie, con el objetivo de acelerar y homogeneizar el proceso, tales como una estratificación a 5ºC durante uno o dos meses (10), o una escarificación con ácido sulfúrico. Es interesante también conocer las condiciones de extracción y almacenamiento de las semillas, con el fin de conservar su capacidad germinativa. Para ello, algunos autores proponen la maceración previa de los frutos durante unas horas, su trituración y la separación de las semillas con una criba y agua a presión. Tras esto, con las semillas ya fuera del fruto, se secan hasta alcanzar un 6-8% de humedad. A una temperatura de 4-5ºC y en condiciones de hermeticidad, pueden conservarse las semillas hasta al menos 5 años (3). Existen distintos datos acerca de la facultad germinativa de lotes de semillas, pudiéndose obtener un 80-85% de germinación (3) (5). No obstante, a veces, semillas recién recolectadas presentan una elevada dormición, y de hecho los tratamientos de estratificación de semillas (en arena a 3ºC durante unos 45 días) son recomendados para obtener buenas germinaciones (5). Un kilogramo de semillas suele contener en torno a las 150.000 semillas (12). Respecto a la multiplicación asexual se puede conseguir mediante esquejes semileñosos terminales, según indican ensayos realizados en el Centro de Integrado de Formación y Experiencias Agrarias de Lorca (5).
Manejo en vivero
La siembra de semillas de Myrtus communis puede realizarse en primavera, obteniéndose una alta germinación inicial en esa misma estación, por lo que es conveniente prolongar el cultivo una savia. El trasplante de plántulas puede realizarse a envases forestales de 300 cm3, para planta tipo 1-0, obteniéndose un tamaño final aproximado de 10-15 cm de altura. En los viveros que aun lo cultivan a raíz desnuda, pueden obtener, para planta 1-1, ejemplares de unos 60-80 cm de altura si el ciclo es largo (4). Es una especie que no tolera los encharcamientos, por lo que los riegos serán frecuentes pero de poco caudal (5). Respecto al endurecimiento de la especie durante la fase de vivero, los ensayos realizados en la UPCT concluyen que la aplicación de Paclobutrazol, indistintamente del régimen de riego, es un eficaz método de endurecimiento en esta fase de vivero, ya que aumenta considerablemente la supervivencia de las plantas. Esta resistencia se debe a los cambios morfológicos y fisiológicos, tanto de la parte aérea como de la radical, que el paclobutrazol induce en las plantas. Así mismo, son estas modificaciones las que provocan una mejora en el estado hídrico de las plantas, lo que se traduce en la reducción del consumo de agua y una mayor resistencia a la sequía (9).
Observaciones
Se encuentra catalogada como especie de interés especial según el Decreto 50/2003, 30 mayo, por el que se crea el Catálogo Regional de Flora Silvestre Protegida de la Región de Murcia.


Bibliografía
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