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Nombre científico
Capparis spinosa L.
Nombre común
Alcaparra, tapenera, alcaparrera.
Familia
Capparaceae
Descripción
Arbusto espinoso con ramas ascendentes o decumbentes, más o menos largas (40-150 cm), leñoso en la base y verde y tierno en la parte apical. Las hojas son enteras, alternas y pecioladas, de unos 3-5 x 3-3,5 cm, más o menos gruesas y de un color verde intenso. Las flores, solitarias, son grandes y llamativas, de unos 4-6 cm de diámetro. Tienen 4 sépalos verdes, con el borde rojizo, y 4 pétalos blancos o ligeramente rosados. Poseen numerosos estambres, con filamentos muy largos, purpúreo-violáceos. Fruto bacciforme de unos 2-3 x 1,5-2 cm, de forma ovoide o piriforme; tiene numerosas semillas en su interior y la parte interna del fruto se torna rojiza en la madurez (3) (6).
Ecología
Es una especie de luz, de rápido crecimiento, que alcanza su tamaño definitivo a los 5 ó 6 años. Vive sobre terrenos básicos, desde arcillosos a limosos, y con frecuencia en los que poseen un alto contenido en sales (4). Prefiere climas templados y cálidos de la región litoral, pero penetra hacia el interior y asciende hasta unos 900 ó 1.000 m de altitud (3).
Distribución
Podemos encontrar ejemplares de Capparis spinosa por todo el sur de Europa, norte de África, suroeste asiático y en la región Macaronésica (6). Es frecuente en las Islas Baleares y, en la Península Ibérica, se extienda por las provincias marítimas, desde Gerona hasta el Algarve y la Extremadura portuguesa, penetrando más al interior en la mitad meridional, y por el este hasta Zaragoza; abunda sobre todo en las zonas más áridas de Levante y Andalucía (3). En Murcia la podemos encontrar por casi toda la Región, penetrando hasta Caravaca y Hellín desde el litoral.
Floración y fructificación
Florece en verano, a partir del mes de julio, hasta septiembre (6).
Usos
Aunque es conocida fundamentalmente por el aprovechamiento de sus botones florales (alcaparras o tápenas), que se comen en encurtidos, en ensaladas o como condimento, lo mismo que los frutos (alcaparrones) y los tallos tiernos, C. spinosa tiene un alto valor ornamental, sobre todo durante el periodo de floración y es apta como tapizante de taludes (4). Igualmente es interesante para la formación de macizos arbustivos, bien agregada a otras especies similares, bien aislada (destacando en espacios abiertos). También lo es como especie de rocalla de solana y elevada pendiente.
Multiplicación
La reproducción por semilla de C. spinosa es lenta y costosa. Por ello, se recomienda como tratamiento pregerminativo la aplicación de ácido sulfúrico concentrado durante 1 ó 2 horas (4). La siembra de las semillas directamente en el campo daría un éxito limitado, tal vez inferior al 5 % por lo que no es recomendado (1). Un gramo contiene aproximadamente unas 110 semillas (5).
Manejo en vivero
Para su cultivo en vivero se recomienda el uso de un sustrato de composición similar al de la zona donde se quiere implantar, haciendo una mezcla de turbas con tierra vegetal (4). Esta especie sobrevive fácilmente una vez trasplantada a campo, presentando una gran capacidad de asentamiento (siendo este periodo de unos 4 años aproximadamente). La plantación de Capparis spinosa debe hacerse con plantas de una savia, en marcos de plantación de un metro aproximadamente, con protección lateral de ramaje. Para su uso en revegetación, ya que es una de las especies de mayor carácter protector en zonas salinas degradadas, se recomienda su empleo en ellas, así como en terrenos semidesérticos en erosión o degradados por pastoreo, y en distintas zonas de matorral haloxerófilo. Aunque su parte aérea se seca al final del periodo vegetativo, permanece unida a la cepa y pegada al suelo durante el periodo invernal, consiguiendo proteger así el suelo de las lluvias fuertes y de las aguas de escorrentía. Gracias a que soporta bien la exposición solar, se puede emplear en culaquier situación, aunque en zonas continentales es conveniente que se encuentre en solanas y lugares abrigados.
Observaciones
Es una planta bastante variable en la que algunos botánicos suelen diferenciar al menos dos subespecies: Capparis spinosa L. subsp. spinosa, una planta pelosa o no, que tiene estípulas o los ápices de las hojas espinosos, ramas postradas o ascendentes, y hojas obovadas, elípticas u ovadas, y Capparis spinosa L. subsp. rupestris (alcaparrera de rocas), una planta sin espinas, casi sin pelos, de ramas generalmente colgantes y hojas más o menos gruesas (3). No obstante, una tesis doctoral realizada en la Universidad de Murcia por Cristina Inocencio, bajo la dirección de los profesores Alcaraz y Rivera, pone de manifiesto la existencia de más taxones de este género en la Región de Murcia (2). Se encuentra catalogada como especie cuyo aprovechamiento en el territorio de la Región de Murcia requiere la obtención de autorización administrativa previa, según el Decreto 50/2003, 30 mayo, por el que se crea el Catálogo Regional de Flora Silvestre Protegida de la Región de Murcia.


Bibliografía
Costa, R.O., Rossi, M.M. (2005). Alcaparras. Tesina  de Licenciatura. Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Agronómicas. 65 pp.
Inocencio Pretel, C. (2001). Caracterización de Capparis L. subgénero Capparis (Capparaceae). Tesis Doctoral. Universidad de Murcia.
López, G. (2004). Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares. 2ª edición. Ed. Mundiprensa, Madrid.
Ruiz de la Torre, J., Carreras, C., García Viñas, I., Orti, M. (1996). Manual de la Flora para la restauración de áreas críticas y diversificación en masas forestales. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía (Ed.)
Semillas Silvestres S.L. (2007). Catálogo de Semillas Autóctonas Ibéricas. Edita: Semillas Silvestres S.L. Córdoba. España. 48 pp.
Valdés, B., Talavera, S., Fernández-Galiano, E. (1987). Flora Vascular de Andalucía Occidental. Tomos I, II y III. Ed. Ketres, Barcelona. España.