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Nombre científico
Pinus pinaster Aiton
Nombre común
Pino rodeno, pino negral, pino resinero, pino marítimo, pinagral, pino borde, pino ruenno
Sinónimos
Pinus pinaster subsp. atlantica Villar, Pinus pinaster subsp. hamiltonii (Ten). E.H. del Villar
Familia
Pinaceae
Descripción
Árbol de hasta 20-30 metros de altura, de copa redondeada. Su tronco es normalmente recto y su corteza, muy agrietada, tiene un color pardo-negruzco. Las acículas, de color verde oscuro y rígidas, se presentan en fascículos de dos. Tienen la cara interna plana o algo canalizada. Las flores masculinas se disponen en espigas de 4-5 cm; las femeninas en piñas, curvadas y asimétricas. Las piñas son largas, de unos 10-20 cm de longitud. Las semillas son aladas y de forma oblonga.
Ecología
Es una especie flexible en lo que a precipitaciones se refiere, pudiendo vivir tanto con bajas o altas precipitaciones y con largos periodos de sequía (4), aunque siempre por encima de 300 mm (311). Se distribuye altitudinalmente desde el nivel del mar hasta los 2.000 metros. En cuanto al suelo, prefiere los silíceos, sueltos y arenosos (5). Podemos encontrarlo asociado en su hábitat natural a jaras y brezos (1).
Distribución
Crece por toda la zona oeste de la Región Mediterránea (7), siendo una especie endémica del Mediterráneo occidental (5). También está presente en zonas atlánticas del suroeste de Francia, de España y de Portugal (4). En la Península Ibérica se da prácticamente en todo el territorio, siendo especialmente abundante en el litoral mediterráneo y en Galicia. Aparece también en Baleares. En la Región de Murcia aparece sobre todo en los enclaves húmedos de Sierra Espuña y de la Sierra de Cambrón
Floración y fructificación
Al igual que las demás especies del género, Pinus pinaster es monoica (2). Florece de febrero-marzo a mayo (2) (7) y fructifica a final del verano del siguiente año a la floración. Empieza a producir semillas fértiles de los 10 a los 15 años (2). Al igual que Pinus halepensis, sus piñas comienzan a abrirse cuando la temperatura es alta y el nivel de humedad es bajo (2).
Usos
El pino rodeno resulta muy interesante para la formación de pantallas industriales bien en formaciones monoespecíficas o combinado con Pinus halepensis, o incluso combinado con arbustos igualmente efectivos en la reducción de la contaminación química y acústica.
Multiplicación
Se reproduce bien por semilla (5). Su extracción se realiza mediante secado de los frutos y su posterior cribado (1). Debe tenerse especial cuidado con la extracción de los piñones ya que si se ven dañados pueden disminuir su capacidad germinativa (2). La temperatura adecuada para la germinación de las semillas está entre los 15 y los 20ºC. Si se sobrepasan los 25ºC se corre el riesgo de que entren en letargo, al igual que temperaturas del orden de 10-15ºC retrasan la germinación (1). Para la conservación de las semillas es conveniente mantenerlas a baja temperatura y humedad (4-5ºC y 6-8% respectivamente) (2). Su tasa media de germinación en laboratorio es del 79%, germinando en un periodo de 15 días (304).
Manejo en vivero
Su producción en vivero es algo delicada. Debido a su gran sistema radicular deben utilizarse contenedores de más de 300 cm3, ya que además tiene tendencia a ahilarse, lo cual también obliga a que las densidades de siembra no sean demasiado altas (no superiores a 300 plantas/m2). Generalmente su germinación es buena y tiene un rápido crecimiento, tolera bien las temperaturas invernales y estivales en invernadero. Puede cultivarse sin problemas en exterior, a pleno sol. De hecho es una opción que puede hacer desaparecer los problemas de ahilamiento a pesar de que disminuya sensiblemente el ritmo de crecimiento en climas fríos. P. pinaster, a diferencia de otras especies de su género, necesita aportes fertilizantes desde los primeros estadios de su crecimiento. Así mismo, la etapa de arranque y establecimiento es más duradera. Para la fase de endurecimiento debe prestarse especial atención para no debilitar la planta en exceso (304).
Observaciones
En esta especie se han distinguido tradicionalmente dos subespecies, una mediterránea (subsp. hamiltonii o mesogensis) y otra atlántica (subsp. atlantica), pero la obra “Flora Ibérica” no los reconoce, por ser los caracteres distintivos poco constantes. Debido a la variabilidad de ecotipos que pueden presentar las especies de amplia distribución geográfica, es importante tener en cuenta a la hora de escoger el material forestal la región de procedencia del mismo, la cual podemos consultar en la página web del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Se encuentra catalogada como especie cuyo aprovechamiento en el territorio de la Región de Murcia requiere la obtención de autorización administrativa previa según el Decreto 50/2003, 30 mayo, por el que se crea el Catálogo Regional de Flora Silvestre Protegida de la Región de Murcia.


Bibliografía
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García-Fayos, P., Gulias, J., Martínez, J., Marzo, A., Melero, J.P., Traveset, A., Veintimilla, P., Verdú, M., Cerdán, V., Gasque, M., Medrano, H. (2001). Bases ecológicas para la recolección, almacenamiento y germinación de semillas de especies de uso forestal de la Comunidad Valenciana. Banc de LLabors Forestals (Consellerìa de Medio Ambient de la Generalitat Valenciana).
Ruiz de la Torre, J. (1979). Árboles y arbustos de la España peninsular. (Ed.) Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes – Fundación Conde del Valle de Salazar. Madrid.
Rosúa Campos J.L., López de Hierro López, L., Martín Molero, J.C., Serrano Bernardo, F.A., Sánchez Lancha, A. (2001). Procedencias de las Especies Vegetales Autóctonas de Andalucía Utilizadas en Restauración de la Cubierta Vegetal. Tomos I, II. Junta de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente.
Ruiz de la Torre, J., Carreras, C., García Viñas, I., Orti, M. (1996). Manual de la Flora para la restauración de áreas críticas y diversificación en masas forestales. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía (Ed.)
Peñuelas, J.L., Ocaña, L. (2000). Cultivo de plantas forestales en contenedor. Ed. Mundi-Prensa, Madrid. España. 190 pp.
Valdés, B., Talavera, S., Fernández-Galiano, E. (1987). Flora Vascular de Andalucía Occidental. Tomos I, II y III. Ed. Ketres, Barcelona. España.