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Nombre científico
Pinus halepensis Mill.
Nombre común
Pino carrasco, pino de Alepo, pino blanquillo, pino carrasqueño
Sinónimos
Pinus ceciliae Llorens & L. Llorens, Pinus halepensis var. ceciliae L. Llorens
Familia
Pinaceae
Descripción
Árbol que puede medir hasta 20 metros, de tronco tortuoso y corteza agrietada, de grisácea a blanquecina. Ramas delgadas y del mismo color que el tronco. Sus acículas son flexibles y de color verde claro. Miden de 6 a 12 cm de longitud y se presentan en fascículos de dos. Es una especie monoica: las flores masculinas forman amentos amarillentos, las femeninas en piñas alargadas y cónicas. Las piñas, verdes al principio y grisáceas en su madurez, son persistentes durante varios años y están sujetas por pedúnculos leñosos y gruesos. Las semillas, aladas, miden de 5 a 7 mm (1) (7) (4) (5).  
Ecología
El pino carrasco crece desde el nivel del mar hasta los 1.200 metros de altitud en la Península Ibérica. Es una especie tolerante a la sequía, creciendo normalmente en zonas con precipitaciones del orden de los 500 mm, aunque se sabe que en algunos puntos se desarrolla con apenas 200-250 mm (304). Respecto al suelo, es indiferente en cuanto a su composición, ya que puede crecer en cualquier tipo de terreno (excepto en los suelos con gran contenido salino). Tolera mal los suelos de textura arcillosa, muy compactos o encharcados. Prefiere los suelos sueltos y de textura equilibrada.
Distribución
El pino carrasco se extiende por todo el Sur de Europa, Suroeste de Asia y Noroeste de África (7). También la encontramos en la Región Macaronésica (Islas Canarias). En la Península Ibérica crece abundantemente por todo el litoral mediterráneo, desde Cataluña hasta Andalucía, apareciendo también en algunas zonas del interior (sierras béticas, Sistema Ibérico, valle del Ebro y Pirineos orientales) (4). También está presente en las Islas Baleares. En la Región de Murcia aparece por todo el territorio.
Floración y fructificación
Florece desde febrero-marzo hasta mayo (7) y fructifica a final del verano del 2º año. Comienza a producir semillas fértiles de los 10 a los 15 años. El pino carrasco mantiene gran número de piñas sin abrir durante algunos años. Éstas comenzarán a abrirse cuando las condiciones de temperatura y humedad sean adecuadas (temperatura elevada y baja humedad), lo cual suele estar condicionado por el viento y por las condiciones ambientales que se generan después de los incendios (2).
Usos
Como árbol de sombra no tiene igual. Además, esta especie de pino tiene una reconocida eficacia en el control de la contaminación, por lo que resulta ideal en pantallas industriales en formaciones monoespecíficas y alternando con arbustos igualmente efectivos en el control de la contaminación química y acústica. Es muy utilizado en la jardinería de plazas y parques, bien como elemento aislado o formando agrupaciones monoespecíficas, particularmente donde los suelos yesíferos son dominantes. En estas mismas zonas de la ciudad es también recomendable su plantación como elemento aislado en taludes y espacios abiertos de pequeñas dimensiones, alternando con macizos de arbustos bajos.
Multiplicación
Se reproduce por semilla (5). Su extracción se realiza mediante el secado de los frutos y la posterior separación por densidad para eliminar las semillas vacías (1). Debe tenerse especial cuidado con la extracción de los piñones ya que si se ven dañados pueden disminuir su capacidad germinativa (2). La temperatura adecuada para la germinación de las semillas está entre los 15 y los 20ºC. Si se sobrepasan los 25ºC se corre el riesgo de que entren en letargo, al igual que temperaturas del orden de 10-15ºC retrasan también la germinación (1). Para la conservación de las semillas es conveniente mantenerlas a baja temperatura y humedad (4-5ºC y 6-8% respectivamente) (2).
Manejo en vivero
El principal problema que presenta la producción de P. halepensis en vivero es la susceptibilidad de la planta a los ataques fúngicos. Esta sensibilidad hace que haya que llevar un especial cuidado y seguimiento en todas las fases de su ciclo de cultivo. Una vez que las plántulas han empezado a crecer pueden ser trasladadas al exterior. Se recomienda hacer la siembra temprana (febrero o marzo) y en invernadero, ya que así se acelera el ciclo y existen menos posibilidades de que sufran ataques fúngicos. Pueden utilizarse contenedores de 250-300 cm3 (no menores), y siempre con sistema antiespiralizante y con posibilidad de repicado aéreo, aunque se sabe que en invernadero dan buenos resultados aun con envases de 150 cm3. En cuanto a la densidad de siembra, pueden utilizarse altas densidades (500 plantas/m2), aunque siendo así aumentamos la posibilidad de infección por Botrytis. La capacidad germinativa media en estas condiciones suele ser alrededor del 70%. No obstante, las dificultades mencionadas anteriormente hacen que sea importante seguir investigando posibles tratamientos pregerminativos para acelerar el ciclo de cultivo (304). Según algunos autores, un posible tratamiento es dejar a remojo las semillas durante los dos días previos a la siembra (1). Con el fin de mejorar la producción en vivero, se ha estudiado (306) el efecto de la inoculación de P. halepensis con el hongo ectomicorrícico Rhizopogon roseolus en diferentes sustratos. Así, las plantas inoculadas con este hongo tienen un mayor crecimiento secundario y consiguen una mayor altura. Aunque ensayos con mezcla de turba y corteza de pino arrojan muy buenos resultados en cuanto al desarrollo de las plántulas (306), otros también obtienen muy buenos resultados con mezcla de turba y vermiculita (8). Además, el hongo micorrícico aumenta la homogeneidad de crecimiento de las plántulas, lo cual es un factor muy importante de cara a la calidad de planta forestal. También cabe destacar que las plantas inoculadas desarrollan un sistema radicular mucho más extenso (306).
Observaciones
Debido a la variabilidad de ecotipos que pueden presentar las especies de amplia distribución geográfica, es importante tener en cuenta a la hora de escoger el material forestal la región de procedencia del mismo, la cual podemos consultar en la página web del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Se encuentra catalogada como especie cuyo aprovechamiento en el territorio de la Región de Murcia requiere la obtención de autorización administrativa previa según el Decreto 50/2003, 30 mayo, por el que se crea el Catálogo Regional de Flora Silvestre Protegida de la Región de Murcia.


Bibliografía
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García-Fayos, P., Gulias, J., Martínez, J., Marzo, A., Melero, J.P., Traveset, A., Veintimilla, P., Verdú, M., Cerdán, V., Gasque, M., Medrano, H. (2001). Bases ecológicas para la recolección, almacenamiento y germinación de semillas de especies de uso forestal de la Comunidad Valenciana. Banc de LLabors Forestals (Consellerìa de Medio Ambient de la Generalitat Valenciana).
Zazo, J., Francisco, M.S., Tallón, F. (1997). Estudio de la influencia de distintos sustratos de cultivo en el crecimiento y desarrollo en vivero de brinzales de Quercus ilex L., Quercus suber L., Pinus pinaster Ait. y Pinus halepensis Mill. En: I Congreso Hispano-luso/II Congreso forestal español, Irati 97, 685-690.
Rosúa Campos J.L., López de Hierro López, L., Martín Molero, J.C., Serrano Bernardo, F.A., Sánchez Lancha, A. (2001). Procedencias de las Especies Vegetales Autóctonas de Andalucía Utilizadas en Restauración de la Cubierta Vegetal. Tomos I, II. Junta de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente.
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Peñuelas, J.L., Ocaña, L. (2000). Cultivo de plantas forestales en contenedor. Ed. Mundi-Prensa, Madrid. España. 190 pp.
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De Miguel, S. (1999). Crecimiento y supervivencia de repoblaciones forestales sobre terrenos agrícolas con Pinus halepensis Mill. y Pinus pinea L. producidos en vivero sobre diferentes sustratos e inoculados con Rhizopogon roseolus (Corda) Th. M. Fr. Informe interno (inédito). Escola Tècnica Superior D’Enginyeria Agrària. Universidat de Lleida.