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Nombre científico
Celtis australis L.
Nombre común
Almez, aladonero, alatonero, almarzo
Familia
Ulmaceae
Descripción
Árbol de hoja caduca que puede llegar a los 30 metros de altura, de grueso tronco y corteza grisácea. Tiene una copa amplia y muy ramificada, con ramillas finas y erectas. Sus hojas, simples, se disponen alternas y son de un color verde intenso. Tienen el borde aserrado, el haz algo peloso y el envés pubescente. Sus flores son axilares, las cuales normalmente aparecen solitarias, aunque pueden presentarse en grupos de dos a tres. Éstas pueden ser hermafroditas o masculinas, y nacen en las nuevas ramas del año. El fruto es una drupa, ovada, que cambia de verde-amarillenta a rojiza conforme madura, adquiriendo después un tono negruzco. La semilla es redondeada y rugosa, de unos 5-8 mm de tamaño (12) (16) (14) (15).
Ecología
El almez aparece en los pisos mesomediterráneo y termomediterráneo, asociado a un ombroclima subhúmedo o seco, incluso a veces semiárido. Normalmente se presenta formando parte de la vegetación riparia, sobre todo en el sur y este peninsular, o en laderas húmedas y cálidas. Podemos encontrar al almez como ejemplar aislado o asociado a otras especies, como álamos, granados, tarays o junto a cañares (14) (15). Respecto al suelo, Celtis australis es una especie bastante tolerante, ya que puede presentarse tanto en suelos ácidos como en terrenos calizos, aunque, para desarrollarse correctamente y debido a lo extenso de su sistema radicular, prefiere suelos frescos, sueltos y profundos que permiten alcanzar el nivel freático fácilmente (15).
Distribución
C. australis aparece por todo el sur europeo, así como en el noroeste africano y asiático. También la podemos encontrar en las Islas Canarias y en Madeira (16). Es la especie del género más extendida en el Mediterráneo (14). En la Península Ibérica se presenta abundante por todo el litoral mediterráneo, así como de forma dispersa en regiones del centro peninsular. También la encontramos en algunos puntos del norte, tanto de España como de Portugal.
Floración y fructificación
Florece de abril a junio (16). Sus frutos (almezas o almecinas) maduran de septiembre a octubre, y suelen permanecer en el árbol hasta el final del invierno. La dispersión de los frutos es llevada a cabo fundamentalmente por aves (11) (15).
Usos
El almez es un árbol de gran interés ornamental, tanto por su porte como por su follaje, especialmente por su tronco de color gris claro, muy llamativo y muy resistente tanto a la contaminación urbana como al viento. Los grandes almeces de algunos parques se pueden catalogar como árboles singulares y característicos. Por su gran calidad estética se recomienda su uso aislado o en grupos de pocos ejemplares. Es poco exigente en cuidados, por lo que es ideal como árbol de alineación en calles y avenidas; también en plazas y parques, aunque a veces su crecimiento no es demasiado rápido. También se puede utilizar como seto vivo (293. Sin duda, supone una buena alternativa a las plantaciones ornamentales de Alianthus altisima (alianto, árbol del cielo) siendo esta última especie muy agresiva e invasora (316). Igualmente es interesante para plantaciones en márgenes de cauces y barrancos (15). Una particularidad interesante es que la hoja es de rápida caída, lo que facilita su recogida por los servicios de limpieza municipales. Sus frutos, comestibles, son atractivos para las aves.
Multiplicación
El almez puede reproducirse tanto por semilla como por estaquilla. Para su multiplicación por semilla es conveniente un despulpado previo del fruto y una adecuada limpieza de la semilla para mejorar la germinación (11) (8). Para vencer cierto letargo fisiológico que sufren las semillas, se pueden aplicar determinados tratamientos pregerminativos, como una estratificación fría a una temperatura de 2-5ºC durante dos o tres meses (11) (1), o bien una estratificación en arena húmeda a 4ºC durante unos tres o cuatro meses (6). Esta escarificación ayuda a homogeneizar la germinación y a reducir el periodo de nascencia (11). Otros autores afirman que la germinación de C. australis puede verse incrementada gracias a la combinación de una estratificación fría (de 5 a -1ºC) con la aplicación de giberelinas (200 ppm durante 48 horas). Este tratamiento también provoca un mayor crecimiento de las plántulas (286). También pueden someterse a estratificación los frutos una vez secos, pero la germinación en este caso es más lenta y heterogénea (11). Respecto a la influencia de las condiciones de almacenamiento de las semillas sobre la capacidad germinativa de la especie, el régimen óptimo de temperatura para su conservación es de 25ºC. (3). Para su multiplicación por estaquilla es imprescindible el uso de reguladores de crecimiento para obtener un buen enraizamiento. Según los estudios realizados, la aplicación de ácido indol butírico (AIB), a una concentración de 200 a 500 ppm, genera un buen enraizamiento de esquejes leñosos de C. australis (5). También se han realizado ensayos de enraizamiento con otras especies de Celtis, como Celtis tala Gill. Ex Planch, los cuales concluyen que con una concentración aproximada de 50 ppm de AIB se obtiene un buen enraizamiento de las estaquillas (290). El número medio de semillas por kilogramo es de unas 5.000 semillas, y de frutos secos de 1.900 a 4.500 (7).
Manejo en vivero
Tal y como se comentó en el apartado de multiplicación, una estratificación en arena húmeda nos puede proporcionar una germinación del 60 al 80% (7). Investigaciones llevadas a cabo en un vivero experimental indican que para un crecimiento adecuado de las plantas de C. australis es necesario un aporte copioso y frecuente de agua. Cuando se cultivan en el suelo del vivero, para su extracción a raíz desnuda, es necesaria una buena aireación del mismo (288). Para su plantación en campo, se han utilizado normalmente plantas a raíz desnuda de tipo R1T1, con un tamaño aproximado de 50-75 cm. Sin embargo, últimamente se producen en envase forestal, en alveolos de 300-400 cm3 para plantas recepadas tipo R1T0 (tamaño final de 30-40 cm) (8).
Observaciones
C. australis se encuentra catalogada como especie de interés especial según el Decreto 50/2003, 30 mayo, por el que se crea el Catálogo Regional de Flora Silvestre Protegida de la Región de Murcia. A pesar del elevado requerimiento de humedad que se presupone para esta especie, repoblaciones en terrenos agrícolas en el noreste de la Región de Murcia con esta especie mostraron escasos porcentajes de marras y un crecimiento de las plantas excelente durante sus primeros años de desarrollo (314).


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