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Nombre científico
Pistacia lentiscus L.
Nombre común
Lentisco, lentisco macho, almáciga
Familia
Anacardiaceae
Descripción
Arbusto perenne, que suele medir uno o dos metros de altura, pudiendo alcanzar de cinco a siete metros. Su corteza es de un color grisáceo en las ramas viejas, verdosa o rojiza en las partes más jóvenes. Sus hojas son compuestas, paripinnadas, y tienen de dos a diez folíolos. Los folíolos son coriáceos, opuestos, enteros y de forma elíptica u {oblongo-lanceolada}. Las flores, muy pequeñas y de color amarillento a rojizo, se presentan en inflorescencias. Éstas son paniculadas y muy densas. El fruto es una drupa pequeña y de forma globosa, que al principio es de color rojizo y se torna parda conforme madura (1)(7)(4).
Ecología
Aparece en los pisos bioclimáticos termomediterráneo, mesomediterráneo y en el horizonte inferior del supramediterráneo, con ombrotipos que varían de semiárido a subhúmedo. En la Región de Murcia se encuentra formando parte del matorral y sotobosque de diferentes formaciones de Pinus y Quercus, desde el nivel del mar hasta los 800 metros de altitud (hasta los 1.200 si crece en solanas) (5). Resiste mal las heladas (1). Respecto al suelo, le es indiferente el tipo de terreno: puede crecer tanto en suelos básicos como en suelos ácidos (4). Los caracteres tropicales que conforman su ciclo reproductivo le sirven tanto para tener una excelente supervivencia en el matorral mediterráneo, como para colonizar los nuevos hábitats que surgen de la destrucción del anterior (338).
Distribución
El lentisco está presente en toda la Región Mediterránea y también en la Macaronésica (7). En la Península Ibérica se distribuye por todo el levante, penetrando hasta algunas regiones del interior, como Castilla la Mancha, Extremadura, Aragón, etc. También lo podemos encontrar en algunos puntos de Portugal. Aparece en ambos archipiélagos españoles. En la Región de Murcia aparece extendida por todo el territorio, excepto en el noroeste.
Floración y fructificación
Pistacia lentiscus es una especie dioica y su polinización es anemófila (3). Florece de abril a mayo (7). La mayoría de los frutos suelen presentar semillas inviables. Los frutos maduran de septiembre a octubre, época en la cual se procede a su recolección (1) mediante ordeño de las ramas (3). El lentisco sufre una oscilación en la producción de frutos que suele ser bianual (3). A veces, la producción de frutos de calidad es escasa ya que muchas presentan semillas inviables, a veces hay partenocarpia (frutos sin semillas) y frecuentemente son consumidos por pájaros e insectos (3)(1). En P. lentiscus puede observarse, a modo de indicador, que la mayoría de frutos (95%) que no alcanzan el color final contienen semillas vacías (3). Según algunos autores (336) este fenómeno depende principalmente, entre otras causas, del tamaño de la planta (fundamental en la fecundidad de la planta), principal causante de las diferencias individuales en la producción de semillas viables.
Usos
El lentisco puede utilizarse como arbusto en jardinería de acompañamiento viario (glorietas, isletas, medianas, etc.), constituyendo macizos arbustivos monoespecíficos o en formaciones mixtas con otros arbustos (de hoja y de flor) e incluso delimitando parterres de medianas y terrizas de avenidas de nuevo ensanche. Debido a su buena tolerancia al recorte puede utilizarse como seto. Dependiendo de para que se utilice, se le dará un tipo poda u otro (316). Puede tener interés su utilización como árbol de sombra en avenidas amplias con bulevar central, dada su tendencia a crecer horizontalmente, al igual que lo hace Pistacia terebinthus, utilizada con buenos resultados en paseos peatonales. Al igual que otros arbustos de gran crecimiento tiene mucho interés para la formación de pantallas industriales que reduzcan la contaminación química, acústica y visual.
Multiplicación
El lentisco se multiplica por semilla. La propagación por esquejes no se utiliza en vivero debido a la mala o inexistente inducción de raíces adventicias (339). Se han realizado en la UPCT ensayos de enraizamiento de esquejes de lentisco, consiguiéndose una mayor actividad fisiológica de los esquejes pero obteniendo una baja cantidad final de esquejes enraizados. La germinación es bastante heterogénea, encontrándose información contradictoria en la bibliografía científica en relación a su potencial germinativo y a los modos de proceder para estimular su germinación. Una de las razones es que las semillas presentan una cubierta impermeable que les impide germinar con facilidad, por tanto es recomendable aplicar algún tratamiento pregerminativo, aunque otros autores (3) afirman que con los tratamientos pregerminativos no se incrementa el porcentaje de germinación, pero sí se consigue una mayor rapidez en la nascencia. Se han realizado estudios de germinación con semillas de lentisco bastante exitosos (335) gracias a la escarificación de las semillas con ácido sulfúrico al 10 y 50%, seguida de la aplicación de ácido giberélico (GA3) a 100 y 1000 mg/l o su sumersión en agua 24 horas. Tras esto la siembra se hace en un sustrato a base de turba y perlita a partes iguales, a una temperatura de 20 ºC, consiguiéndose así un porcentaje de germinación del 80% en unos 18 días. La siembra de las semillas puede efectuarse desde el otoño hasta la primavera, siendo el rango idóneo de temperatura de 10 a 30ºC. En estas condiciones, las semillas pueden germinar al mes de efectuar la siembra (3). Respecto a la obtención de la semilla, ésta se extrae despulpando el fruto en agua y separando las semillas viables de las vacías por flotación (1). Para su conservación se aconseja mantenerlas en condiciones de baja humedad (6-8%) y a baja temperatura (4-5ºC) (3). Un kilogramo de semillas contiene unas 50.000 unidades (6).
Manejo en vivero
Para hacer la siembra en vivero es recomendable realizarla lo más temprano posible (antes de la primavera). Ésta puede hacerse en envases forestales de unos 200-300 cm3 (1). Se han realizado algunos ensayos acerca del endurecimiento de la planta en vivero (334). Éstos concluyen que el tratamiento más eficaz para lograr una reducción del crecimiento y del desarrollo tanto de la parte aérea como la radicular, es la interacción de un riego deficitario (reducción de la dosis de riego respecto a la inicial) y la aplicación de 50 g/ml de “Cultar” (Paclobutrazol 25% Syngenta Agro, S.A.), cuando las plantas tienen una edad aproximada de un año. Según otros autores (340), también puede conseguirse una mejor adaptación del lentisco a un ambiente semiárido gracias al endurecimiento en vivero, mediante la inoculación de micorrizas para obtener un sistema radicular de entrenudos más cortos y menos ramificado. Respecto a la fertilización, se han realizado algunos ensayos con el fin de conocer la respuesta del lentisco al abonado con compost de origen urbano (residuos de EDAR, restos de poda y residuos sólidos urbanos), siendo la respuesta de las plantas bastante positiva en cuanto al crecimiento en altura. Estos ensayos sugieren que esta respuesta puede deberse a la adecuada relación C/N de los composts y a que los mayores contenidos de fósforo, potasio y otros nutrientes garantizan un adecuado suministro de nutrientes durante todo el ciclo de cultivo. Esto es una ventaja en la producción, ya que los sustratos basados en turba requieren aplicaciones periódicas de fertilizantes, y este tipo de composts garantizan un suministro de nutrientes a largo plazo, similar al que se conseguiría con fertilizantes de liberación lenta o mediante otras prácticas de fertilización más complicadas o costosas (337).
Observaciones
En su hábitat natural, P. lentiscus se hibrida con P. terebinthus, formando el híbrido P. x saportae Burnat, el cual tiene el folíolo terminal de la hoja reducido. Este híbrido es relativamente frecuente en algunos puntos de Moratalla, en la sierra de la Pila, etc. (5). Se encuentra catalogada como especie cuyo aprovechamiento en el territorio de la Región de Murcia requiere la obtención de autorización administrativa previa según el Decreto 50/2003, 30 mayo, por el que se crea el Catálogo Regional de Flora Silvestre Protegida de la Región de Murcia.


Bibliografía
Costa Pérez, J.C., Sánchez Lancha, A. (2001). Manual para la identificación y reproducción de semillas de especies vegetales autóctonas de Andalucía (Tomos I y II). Junta de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente.
García Cruz, A. (2008). El problema de las plantas invasoras procedentes de la jardinería. El caso del Mediterráneo andaluz. Plantflor, 125: 77-80.
García-Fayos, P., Gulias, J., Martínez, J., Marzo, A., Melero, J.P., Traveset, A., Veintimilla, P., Verdú, M., Cerdán, V., Gasque, M., Medrano, H. (2001). Bases ecológicas para la recolección, almacenamiento y germinación de semillas de especies de uso forestal de la Comunidad Valenciana. Banc de LLabors Forestals (Consellerìa de Medio Ambient de la Generalitat Valenciana).
Rosúa Campos J.L., López de Hierro López, L., Martín Molero, J.C., Serrano Bernardo, F.A., Sánchez Lancha, A. (2001). Procedencias de las Especies Vegetales Autóctonas de Andalucía Utilizadas en Restauración de la Cubierta Vegetal. Tomos I, II. Junta de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente.
Sánchez, P., Guerra, J., Coy, E., Hernández, A., Fernández, S., Carrillo, A.F. (1998). Flora de Murcia: Claves de Identificación e Iconografía de Plantas Vasculares. Ed. Diego Marín, Murcia. España.
Semillas Silvestres S.L. (2007). Catálogo de Semillas Autóctonas Ibéricas. Edita: Semillas Silvestres S.L. Córdoba. España. 48 pp.
Valdés, B., Talavera, S., Fernández-Galiano, E. (1987). Flora Vascular de Andalucía Occidental. Tomos I, II y III. Ed. Ketres, Barcelona. España.