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Nombre científico
Retama sphaerocarpa (L.) Boiss.
Nombre común
Retama, retama común, retama blanca, escoba
Sinónimos
Boelia sphaerocarpa (L.) Webb, Genista sphaerocarpos (L.) Lam., Lygos sphaerocarpa (L.) Heywood, Retama atlantica Pomel, Retama sphaerocarpa var. mesogaea (Webb) Willk. in Willk. & Lange, Spartium sphaerocarpum L.
Familia
Leguminosae
Descripción
Arbusto de hasta 2,5 metros de altura que en ocasiones puede alcanzar los 4 metros. De corteza lisa y desprovista de espinas, de color pardo a grisáceo. Tallos algo pubescentes, erectos, gruesos y estriados. Las hojas tienen forma de linear a lanceolada; son simples, sentadas y están dispuestas de forma alterna. Las flores, hermafroditas y de simetría bilateral, están agrupadas en racimos y son de color amarillo blanquecino o verdoso. El fruto es una legumbre ovoidea, de textura esponjosa al principio y seca cuando madura. Es de color pardo-amarillento. Las semillas se presentan en número de uno a dos por fruto, aunque algunos pueden contener hasta tres. Son muy pequeñas (4-6 mm de longitud) y de color verde oscuro (3)(2)(8)(4)(5).
Ecología
Retama sphaerocarpa crece en los pisos termomediterráneo, mesomediterráneo y supramediterráneo, con ombroclima semiárido o seco (6), desde el nivel del mar hasta los 1.300-1.400 metros de altitud (3)(4). Es una especie bastante tolerante a cualquier condición ecológica del clima mediterráneo (3), excepto a las temperaturas frías y el exceso de humedad (4). Indiferente también respecto al suelo, aunque de forma general se desarrolla sobre terrenos calizos o margosos, sobre pizarras, etc. (4). En la Región de Murcia se encuentra formando parte de matorrales, en ramblas y como especie dominante en los denominados retamares (6).
Distribución
La retama se distribuye únicamente por el noroeste africano y por la Península Ibérica (8). En esta última aparece prácticamente por todo el territorio (excepto en el norte)(5), abundando sobre todo en las zonas más mediterráneas tanto de España como de Portugal (3). Se encuentra extendida por toda la Región de Murcia (6).
Floración y fructificación
Florece y fructifica entre primavera y verano, desde el mes de abril hasta julio (8).
Usos
La retama es una especie idónea para utilizar en xerojardinería y jardinería de acompañamiento viario (glorietas, isletas, medianas, etc.) en cuya ubicación y dada su espectacular y abundante floración amarilla puede contribuir a reducir los despistes de los conductores. También es muy adecuada para formar setos densos en pequeñas superficies ajardinadas, donde puede formar agregaciones monoespecíficas o bien formar mosaicos con otras especies de arbustos y matas. Adecuada también para grandes jardineras de obra y espacios ajardinados de las calles y sus intersecciones, aunque en estos emplazamientos nunca adquiere el desarrollo que alcanza cuando se planta en suelo. Son de especial valor cromático los mosaicos que permite formar esta especie con árboles, especialmente del género Prunus y otros arbustos de flor como lavanda, salvia, tomillo, cistáceas, adelfas, etc. Puede emplazarse en lugares de gran pendiente, como taludes o terraplenes. Puede emplearse también para borduras, como seto bajo, en macizos o en formaciones de color con otras especies (317).
Multiplicación
R. sphaerocarpa se reproduce por semilla (5). Las semillas se obtienen tras el trillado y el cribado de los frutos, y su conservación consiste simplemente en almacenarlas a baja temperatura y humedad (aunque resiste el almacenado al aire) (2). Las semillas tienen una potencia germinativa, sin aplicarles ningún tratamiento, del 21-35% (2)(5). Esta potencia puede incrementarse sometiendo a las semillas a tratamientos como la inmersión en agua a 80ºC durante 30 segundos, enfriándolas después en agua (75-85% de germinación)(5), o bien escarificándolas con ácido sulfúrico al 98% durante cinco minutos (85% de germinación)(2). Puede conseguirse una tasa germinativa casi del 100% con un escarificado químico con ácido sulfúrico al 96% durante una hora en condiciones de oscuridad (360). Según algunos estudios, se ha comprobado que hay una gran diferencia en la germinación de las semillas de retama dependiendo de su emplazamiento. Así, se sabe que en lugares abiertos, con una incidencia luminosa total y continua, la tasa final de germinación es mayor. Sin embargo en el sotobosque, donde las plantas reciben sombra de los ejemplares más grandes, el factor que se incrementa es la velocidad de germinación de las semillas. También hay que tener en cuenta que las lluvias tempranas de otoño favorecen en gran manera a la germinación (361). En cada kilogramo de semillas hay unas 11.000 unidades (7).
Manejo en vivero
La producción de retama en vivero se está llevando a cabo desde hace pocos años y su principal fin es la restauración de áreas degradadas (2). Para la siembra en vivero es recomendable el empleo de semillas pretratadas y debe hacerse en primavera (5). Se puede cultivar en envase forestal de 300 cm3 (2) o en envases lo suficientemente profundos, utilizando un sustrato similar al terreno definitivo mezclado con sustrato vegetal. Las semillas deben enterrarse a 0,5-1 cm de profundidad (5). Se han realizado ensayos de siembra en vivero, utilizando envases forestales de 300 ml de volumen y con densidad de 422 plantas/m2, y realizando la siembra en invierno. Para esto, las semillas deben someterse previamente a un escaldado durante un minuto y medio un día antes de la siembra, obteniendo en un  período aproximado de un mes un 99% de emergencia de las semillas (297). Algunos autores afirman que la sombra, al igual que se ha comentado anteriormente en las técnicas de multiplicación, favorece el desarrollo de los plantones de retama, ya que aumenta la disponibilidad de agua en el suelo y se reducen los daños por fotoinhibición. Sin embargo sugieren que las técnicas para generar sombra artificial son muy costosas y no es un método muy práctico, excepto si la plantación se realiza en el terreno definitivo y se organizan los plantones agrupados en pequeñas parcelas (siempre eliminando las malas hierbas para evitar competencia). Así mismo, también proponen un riego superior a 75 l/m2 por periodo de crecimiento para un buen desarrollo de los plantones (362).
Observaciones


Bibliografía
Dominguez-Lerena, S., Murrias, G., Herrero, N., Peñuelas, J.L. (2001). Cultivo de once especies mediterráneas en vivero: implicaciones prácticas. Revista Ecología, 15: 213-223.
Costa Pérez, J.C., Sánchez Lancha, A. (2001). Manual para la identificación y reproducción de semillas de especies vegetales autóctonas de Andalucía (Tomos I y II). Junta de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente.
López, G. (2004). Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares. 2ª edición. Ed. Mundiprensa, Madrid.
Rosúa Campos J.L., López de Hierro López, L., Martín Molero, J.C., Serrano Bernardo, F.A., Sánchez Lancha, A. (2001). Procedencias de las Especies Vegetales Autóctonas de Andalucía Utilizadas en Restauración de la Cubierta Vegetal. Tomos I, II. Junta de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente.
Ruiz de la Torre, J., Carreras, C., García Viñas, I., Orti, M. (1996). Manual de la Flora para la restauración de áreas críticas y diversificación en masas forestales. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía (Ed.)
Sánchez, P., Guerra, J., Coy, E., Hernández, A., Fernández, S., Carrillo, A.F. (1998). Flora de Murcia: Claves de Identificación e Iconografía de Plantas Vasculares. Ed. Diego Marín, Murcia. España.
Semillas Silvestres S.L. (2007). Catálogo de Semillas Autóctonas Ibéricas. Edita: Semillas Silvestres S.L. Córdoba. España. 48 pp.
Valdés, B., Talavera, S., Fernández-Galiano, E. (1987). Flora Vascular de Andalucía Occidental. Tomos I, II y III. Ed. Ketres, Barcelona. España.